domingo 22 de enero de 2012

LA SOUPE AUX OIGNONS




La auténtica sopa de cebolla es un invento para poder soportar los terroríficos inviernos parisinos de 20 bajo cero o más.


La ida a la cinemateca o la vuelta a la buhardilla no era posible sin una parada obligatoria en cualquier esquina para recuperar calorías y eludir la congelación. La bolsa de las patatas, las "frites", era la segunda opción de no surgir la imprescindible sopa.


Ningún pueblo es más amante de las sopas que Francia. Había una película de "sketches", no me acuerdo si era "Los 7 pecados capitales" y en el episodio de la gula, donde algún joven director de la "nouvelle vague", que tampoco recuerdo quién era, rodaba una historia muy divertida, precursora de la tan divertida como irritante "La grande bouffe" de Ferreri, que trataba de que la sopa se salía de las ollas en pleno hervor y empezaba a bajar por las escaleras hasta sumarse las sopas de todos los pisos que acababan originando una inundación de sopas. Eso sólo se puede entender en un país en el que todos los días se come mucha sopa.


Pues esta de cebolla encima es buenísima y requiere de ciertos toques chauvinistas para no perder sus esencias. La mantequilla, el pan de baguette, tostado. La lentitud. Toda la cocina francesa está basada en saber aprovechar el tiempo.


"Si vous¨ êtes pressé allez ailleurs".


Si tiene prisa váyase a otro sitio.


Es la frase clave de la gastronomía gala en la que tendremos que esperar todo lo que sea necesario para que el plato salga perfecto de la cocina. Nunca se os ocurra decir que teneis prisa en un restaurante francés. Os pueden contestar de todo y encima poneros de patitas en la calle por impertinentes.


Bueno, pues la sopa de cebolla, que afortunadamente ya la tenían hecha, cuando la pedías en las esquinas del invierno enseguida te la ponían en un perolo con tres cucharones. Encima te quemabas si la devorabas con prisas.


Yo hago una muy maravillosa sopa de cebolla, heredada de aquellas, que consiste en ir muy despacio, con fuego muy lento, primero, friendo cebollas con aceite de oliva virgen extra mezclado a mantequilla, como durante media hora.


Luego, durante otra media hora, se añade harina, chorrito de coñac, el picante, yo prefiero "cayena", y agua con pastilla de cubitos Maggi o caldo de carne.


Al final se añaden las rodajas de pan y el queso.


Y a sudar.


Esto cura todos los principios de gripes y catarros.