EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (1915)PRIMERA PARTE LA GUERRA

EL NACIMIENTO DE UNA NACION (1915)
SEGUNDA PARTE EL KU KUX KLAN
Gracias a la fuente inagotable que es Internet podemos revisar cualquier anhelo.
Unas cuantas películas de David W. Griffith, las más significativas de este director, pueden verse por aquí ahora mismo.
Esto de ver películas de 1915 es como ir al Museo.
Claro que deben de ser gratis. Todos los Museos deben de ser gratis.
Los derechos de autor los deben de pagar únicamente las compañías de servicios, ahora ya privadas, que nos venden tan carísimo el acceso a Internet. ¿O es que ellos no nos facilitan esas imágenes y sonidos? ¿Sólo cobran? Ya les pagamos todo a ellos.
Es una tragedia que se hayan nacionalizado las compañías de servicios.
La nacionalización de Telefónica en España, que se hizo en dos muy tristes fases, una bajo la responsabilidad y presidencia de Felipe González, y la otra bajo las de José María Aznar, lo que ha conseguido es que un servicio público, que debe ser baratísimo, e incluso deficitario si fuere menester, y a cargo siempre del Estado, como es el teléfono, se haya vuelto intocable.
El que por hablar unos segundos nos cobren cifras fabulosas sólo habla de los beneficios de unos privilegiados en detrimento de toda la población.
Es una tragedia no poder hablar largo y tendido con los amigos. A la tercera edad del tiempo presente se la ha castigado al silencio. A un silencio terrible y sepulcral. Una sociedad castigada al silencio habiendo tecnologías punta que pueden ser baratísimas es una sociedad arbitraria e injusta.
Nadie llama a los abuelos para no arruinarse. Y los abuelos languidecen en el silencio sin acceso al carísimo teléfono. Es un ejemplo de tantos como hay. El mundo se aleja en lugar de acercarse.
Lo mismo que existen tarifas reducidas en los transportes públicos para la tercera edad deberían existir tarifas telefónicas asequibles para no castigarles al silencio.
Mientras en la actualidad unas naciones y continentes se derrumban Griffith en 1915, hace ya casi 100 años, nos contaba el Nacimiento de una Nacion, que eran los EEUU de América.
Unidad por siempre y para siempre, era el lema tras aquella guerra civil.
Pero antes hubo una terrible guerra que se nos cuenta heroicamente en esta película. Mostrar los desastres de la guerra es lo que pretende Griffith según nos dicen los primeros títulos de crédito de su película. La victoria del Norte sobre el Sur y el perdón de los vencidos por el presidente norteño Abraham Lincoln. Luego llega el asesinato de Lincoln por no ajusticiar al perdedor y la aparición del Ku Kux Klan ante la dictadura negra en el Sur sobre los blancos. Esto ya en la segunda parte de una película que dura más de tres horas.
La gran lección de Griffith no es sólo que inventara la narrativa del cine, a pesar de las ampulosidades de las interpretaciones en el cine mudo de la época. De paso también inventó una industria y creó la United Artists en unión de Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford. Un sentido de ser empresario, única manera de no dejar de trabajar si eres bueno, que luego se ha perdido y que nadie enseña a los directores en las escuelas de cine. Que si no son productores también lo más probable es que nunca les contraten ni coman del cine.
Hoy en día se hace difícil ver el cine de Griffith sin abandonarlo a media película pero son tantos sus méritos históricos que merece la pena tener paciencia porque las maravillas aparecen de vez en cuando. Los hallazgos técnicos, las interpretaciones sublimes, los encuadres osados y modernísimos acaban apareciendo en sus históricas películas.
La mentalidad de Griffith también es revisable. Pero su camino abrió las puertas para que llegara todo el cine de después.
Mi amigo Juan Cobos siempre nos recordaba cuando votábamos las mejores películas de todos los tiempos que no nos olvidáramos de Griffith. Ha sido el gran fan de Griffith y así se llamaba la revista que duró 4 números que hicimos allá por los años 60.
Entonces ya estábamos más cerca de Griffith (1915), 45 áños, que de ahora 2012, 52 años después desde 1960.
Vivir para ver.


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