lunes 23 de enero de 2012

QUE VIENEN FEBRERO Y CÁDIZ



Mi admirado Antonio Murciano estas Navidades cumplió 82.


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Todos los años "en cuanti que" se aproxima febrero ya estoy yo dando volteretas gaditanas. No es sólo que ya venga el Carnaval, es que desperezándose de sus leves inviernos, la gracia retorna con la llegada de la posibilidad, con el año nuevo, del ya ponernos a soñar con el buen tiempo.

En su Arcos del alma o en su Rota del corazón Antonio Murciano es el hombre bueno que nos despierta al poeta que llevamos dentro y nos regala ganas de hacer lo que él hace.

Hará como 40 años que no le veo pero da igual, es como si fuera ayer, Antonio es lo gaditano, la alegría, las letras del cante y las partituras de la vida entera y sin partir. Siempre anda al día y te cuenta donde dan el mejor concierto los flamencos de sus dominios. A todos les ha hecho letras, han grabado sus textos los mejores, y su fama de hombre de contagiosas bondades, que es que es así él, ya traspasa fronteras.

Yo siempre le propongo para pregonero del carnaval de Cádiz.

Pero nunca me hacen caso.

Este año han elegido a la Niña Pastori. No tengo nada contra nadie pero en la vida hay niveles. Así los Carnavales van perdiendo oportunidades y no logran superar el listón, desde 1998, asi que pasen catorce años, en que tan alto lo pusieron los "Piratas" de Antonio Martínez Ares. Cuyo "Potpurri" en Youtube es mi aperitivo anual de las fiestas que ya se aproximan. Nada mejor para entrar en materia.

Desde los pueblos blancos de la provincia más bonita de España y del mundo bajan a la Bahía los poetas para que se inicie la fiesta. Obras son amores. Aquí lo de saber amar es natural.

Rodeado de la gente mejor, de los poetas amigos que nos cantan y cuentan la vida más hermosa, dan muchas ganas de hacer, del buen hacer, y de hacerlo mejor que nunca.

Corramos un tupido velo a la inútil depresión que la vida decidió continuar.

Podemos subirnos al barquito del Puerto para llegar a la capital por la bahía. Atravesando los destellos de la luz sonriente. Ya andan por los esteros los deslenguados lenguados listos para inspirarnos y las mojarritas se ponen astutamente en cola para salir en las letras de las comparsas.

Ya llega el són, y el afán que empuja toda notable nota.